Debido a un proyecto que tengo entre manos para mi carrera en este 4º de periodismo que estoy cursando, me gustaría dar lugar desde este espacio que hago mío con cada una de las entradas, a un foro-debate que tenga como principales protagonistas a personas de mi generación, jóvenes que quieran compartir conmigo y con todo aquel que quiera participar, sus pensamientos y conocimientos sobre todo lo que rodea a las próximas elecciones del 22 de mayo, ya sea centrado en la capital, en algún pueblo de la provincia, etc.
Entiendo que no a todo el mundo le guste publicar comentarios con su nombre y apellido, así que sea con nombre propio o alias, aporte sus comentarios, siempre desde el respeto. Esperando que fluya la comunicación y la opinión entre todos, un saludo!
miércoles, 23 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Un año sin ti, amigo Juan
Hoy, hace un año que no encuentro a mi alcalde por las calles de mi pueblo, no se pasea por las plazas ni dedica su tiempo a los demás...
Era una persona que brillaba con una luz muy especial, y ese halo, alcanzaba a todos los que buscaban su ayuda. No distinguió color, se prestó a cualquier ciudadano y nunca negó una sonrisa ni a quién más daño le hizo. Su mirada era misterio, su voz firme y su personalidad inigualable.
Gestionó su ayuntamiento como nadie en la historia de la democracia en este pueblo, tomó decisiones valientes, arriesgadas y visionó en el presente lo que necesitaríamos en el futuro. Sanlúcar la Mayor pasó de ser una ciudad de 13 mil habitantes a ser un referente en la provincia, cabeza de partido en el aljarafe y la situó en un lugar conocido para todos en el mapa, ya nunca más la confundirán con la Sanlúcar de Cádiz.
Mi alcalde hace un año que no se sienta en el corrillo que se formaba en la sede del partido a debatir cómo mejorar su ciudad, no me pregunta qué tenemos en proyecto para hacer con los más jóvenes ni veo su figura detrás del cristal de la sala de reuniones, sentado presidiendo la ejecutiva de la semana...
Hola Juan, ¿ Cómo estás?
Se que estás en un sitio muy bonito desde donde nos observas y cuidas, se que hay más personas contigo compartiendo y enseñándote el lugar donde ahora te encuentras, espero que nos eches de menos, tanto como nosotros a ti.
No nos dio tiempo a decirte adiós, simplemente porque no queríamos hacerlo, no podíamos aceptarlo.
Por aquí han cambiado mucho las cosas desde que te fuiste, estuvimos muy tristes un tiempo muy largo, sobre todo los que más cerca estaban de ti, ahora nos encontramos algo mejor, pero todos los días nos preguntamos el por qué.
Tu esfuerzo, unido a tu trabajo incansable ahora afloran, no te imaginas lo bonita que está quedando la estación, que por cierto llevará tu nombre. La planta solar cada día es más conocida, ¡Ha sido portada del National Geografic! y gracias a ti las familias que viven en los pisos, sobre todo los abuelos, pueden bajar a la calle sin impedimento. El British school ya está en marcha, qué orgullo de pueblo nos has dejado Juan, pero no podemos disfrutarlo como quisiéramos.
Ya existe una asociación impregnada de tu espíritu, creo que son muchas personas las que la integran y están dispuestas a trabajar por tu legado, por las cosas que a ti te gustaban.
La vida ha sido muy injusta contigo, amigo, pero también con nosotros, nos ha privado de seguir compartiendo contigo tu andadura por la vida y tu amistad.
Bueno Juan, voy a despedirme porque estoy entreteniéndote y ya se que no puedes perder mucho tiempo conmigo, porque tienes, como siempre en tus días, miles de cosas buenas que hacer y gestionar, que aunque no sea por aquí, allí se que te necesitan ahora.
Nunca te olvides de tu familia y tus amigos, ni tampoco de mí. Aprendí contigo, y me di cuenta que eras una persona ejemplo a seguir, aunque para eso no hacía falta mucho esfuerzo. Sin apenas darme cuenta también me enseñaste a andar por la vida y después de tu partida, fui aún más consciente de lo grande que fuistes y de lo gigante que eres, pues, aunque ya no estés entre nosotros, te llevaremos en nuestros corazones por y hasta siempre.
Aún hoy te recuerda y te extraña este proyecto de periodista,por la que tu tanto apostabas. Puedes asegurar que siempre seré tu amiga, que a ti con esta profesión te gustaba llevarte bien y espero algún día poder tener la oportunidad y la posibilidad de hacerte un sin fin de perfiles y realizar aún después de tu abandono, noticias que engrandezcan aún más tu persona. Imperecederamente me sentiré orgullosa de poder tener el privilegio de decir: yo conocí a Juan Escámez.Siempre contigo, amigo.
Era una persona que brillaba con una luz muy especial, y ese halo, alcanzaba a todos los que buscaban su ayuda. No distinguió color, se prestó a cualquier ciudadano y nunca negó una sonrisa ni a quién más daño le hizo. Su mirada era misterio, su voz firme y su personalidad inigualable.
Gestionó su ayuntamiento como nadie en la historia de la democracia en este pueblo, tomó decisiones valientes, arriesgadas y visionó en el presente lo que necesitaríamos en el futuro. Sanlúcar la Mayor pasó de ser una ciudad de 13 mil habitantes a ser un referente en la provincia, cabeza de partido en el aljarafe y la situó en un lugar conocido para todos en el mapa, ya nunca más la confundirán con la Sanlúcar de Cádiz.
Mi alcalde hace un año que no se sienta en el corrillo que se formaba en la sede del partido a debatir cómo mejorar su ciudad, no me pregunta qué tenemos en proyecto para hacer con los más jóvenes ni veo su figura detrás del cristal de la sala de reuniones, sentado presidiendo la ejecutiva de la semana...
Hola Juan, ¿ Cómo estás?
Se que estás en un sitio muy bonito desde donde nos observas y cuidas, se que hay más personas contigo compartiendo y enseñándote el lugar donde ahora te encuentras, espero que nos eches de menos, tanto como nosotros a ti.
No nos dio tiempo a decirte adiós, simplemente porque no queríamos hacerlo, no podíamos aceptarlo.
Por aquí han cambiado mucho las cosas desde que te fuiste, estuvimos muy tristes un tiempo muy largo, sobre todo los que más cerca estaban de ti, ahora nos encontramos algo mejor, pero todos los días nos preguntamos el por qué.
Tu esfuerzo, unido a tu trabajo incansable ahora afloran, no te imaginas lo bonita que está quedando la estación, que por cierto llevará tu nombre. La planta solar cada día es más conocida, ¡Ha sido portada del National Geografic! y gracias a ti las familias que viven en los pisos, sobre todo los abuelos, pueden bajar a la calle sin impedimento. El British school ya está en marcha, qué orgullo de pueblo nos has dejado Juan, pero no podemos disfrutarlo como quisiéramos.
Ya existe una asociación impregnada de tu espíritu, creo que son muchas personas las que la integran y están dispuestas a trabajar por tu legado, por las cosas que a ti te gustaban.
La vida ha sido muy injusta contigo, amigo, pero también con nosotros, nos ha privado de seguir compartiendo contigo tu andadura por la vida y tu amistad.
Bueno Juan, voy a despedirme porque estoy entreteniéndote y ya se que no puedes perder mucho tiempo conmigo, porque tienes, como siempre en tus días, miles de cosas buenas que hacer y gestionar, que aunque no sea por aquí, allí se que te necesitan ahora.
Nunca te olvides de tu familia y tus amigos, ni tampoco de mí. Aprendí contigo, y me di cuenta que eras una persona ejemplo a seguir, aunque para eso no hacía falta mucho esfuerzo. Sin apenas darme cuenta también me enseñaste a andar por la vida y después de tu partida, fui aún más consciente de lo grande que fuistes y de lo gigante que eres, pues, aunque ya no estés entre nosotros, te llevaremos en nuestros corazones por y hasta siempre.
Aún hoy te recuerda y te extraña este proyecto de periodista,por la que tu tanto apostabas. Puedes asegurar que siempre seré tu amiga, que a ti con esta profesión te gustaba llevarte bien y espero algún día poder tener la oportunidad y la posibilidad de hacerte un sin fin de perfiles y realizar aún después de tu abandono, noticias que engrandezcan aún más tu persona. Imperecederamente me sentiré orgullosa de poder tener el privilegio de decir: yo conocí a Juan Escámez.Siempre contigo, amigo.
Música, ¿ Cultura o negocio?
Proyecto documental breve sobre uno de los actuales debates: la consumición de cultura y el acceso a la misma, debate que genera, entre otros, la ley de Economía Sostenible, más conocida como ley "Sinde".
martes, 25 de enero de 2011
INTRO de la entrevista a Miguel Ángel Rodríguez, El Sevilla.
“Mis días son una locura, soy padre, amo de casa, cantante, colaboro en radio y televisión”
La melodía diaria que acompaña a Miguel Ángel, El Sevilla, es la suya propia. Mientras caminábamos hacia la RTVA ubicada en la Cartuja de la capital andaluza, dónde nos esperaba, observábamos como El Sevilla no paraba quieto de allí hacia aquí a las puertas del plató, atareado con sus quéhaceres y charlando por el móvil, pasados unos minutos se presentó, se disculpó por la espera y pidió permiso a seguridad para que pudiésemos entrar junto a él. Nos solicitó un momento, y mientras comentamos como realizarle las últimas preguntas, ensayaba con el grupo que se encarga de amenizar musicalmente el programa de Canal Sur 2 “La Semana más larga”, sus compañeros afinaban mientras él retocaba y realizaba los últimos cambios a la canción a interpretar en el directo, ya que siempre es de su agrado el darle el toque personal a las cosas que hace. Estuvo más de una hora sin parar, y entre una cosa y la otra, todos los compañeros en plató, se acercaban a saludarle y gastarle alguna que otra broma, cierto es, que siempre está de buen humor y dedica palabras divertidas a los que están a su alrededor. Una vez frente a frente, se siente cómodo y seguro, está atento y no pierde la mirada ni un momento. Bromea con el tiempo, pero no niega ni censura ninguna de las preguntas, el encuentro transcurre ameno, lleno de anécdotas que no permiten el parar de reir. Aparcando de lado la “guasa”, también se mostró serio con varios de los temas de los que habló si el momento lo requería y nos contó además y sin reparo, hechos de su vida personal y privada, haciendo que la entrevista fuese aún más natural y humana. Al término de la conversación, le reclama el bateria del grupo, lo busca para interpretar algunos temas a modo de descanso, muy amable le ruega lo esperen mientras acaba de charlar con nosotras y al poco terminamos la ronda de preguntas y se despidió insistiendo en que le gustaría leer la entrevista una vez acabada. El ritmo de la vida de un personaje famoso como El Sevilla es frenético, no obstante, nos asegura que todo lo hace tranquilamente y sin prisa. Con 12 discos grabados y un recopilatorio
en conmemoración a su décimo aniversario, Mojinos Escozíos ha vendido más de 2 millones de discos y ofrecido 1.000 conciertos desde que fue creada en Mollet del Vallés (Barcelona en 1994). Su labor profesional aparte de los escenarios y estudios de grabación es muy dispar, en la radio ha participado en programas como La jungla (Cadena 100) de José Antonio Abellán, La ventana del verano (Cadena Ser) o en el programa veraniego de Concha García Campoy en Punto Radio. Actualmente colabora de forma semanal en el programa Afectos Matinales de Jordi Tuñón, en RNE. En televisión ha participado en La cosa nostra (TV3) de Andreu Buenafuente, La central (Antena 3) de Jesús Vázquez o cómo reportero a órdenes de Manel Fuentes en La noche de Fuentes y cía. (Telecinco). Además, fue miembro del jurado musical de Gente de primera (TVE) e hizo cameos en Plats bruts (TV3), 7 vidas (Telecinco) o Los Lunnis (TVE). Después de trabajar en No disparen al pianista (La 2), se convirtió en miembro del equipo de Colga2 de Manu y La semana más larga (Canal Sur 2) con Manu Sánchez y además ha sido concursante en ¡Más Que Baile! (Telecinco). Por último ha escrito artículos de humor en El Jueves, SIE7E y lo sigue haciendo para Justo Molinero.
en conmemoración a su décimo aniversario, Mojinos Escozíos ha vendido más de 2 millones de discos y ofrecido 1.000 conciertos desde que fue creada en Mollet del Vallés (Barcelona en 1994). Su labor profesional aparte de los escenarios y estudios de grabación es muy dispar, en la radio ha participado en programas como La jungla (Cadena 100) de José Antonio Abellán, La ventana del verano (Cadena Ser) o en el programa veraniego de Concha García Campoy en Punto Radio. Actualmente colabora de forma semanal en el programa Afectos Matinales de Jordi Tuñón, en RNE. En televisión ha participado en La cosa nostra (TV3) de Andreu Buenafuente, La central (Antena 3) de Jesús Vázquez o cómo reportero a órdenes de Manel Fuentes en La noche de Fuentes y cía. (Telecinco). Además, fue miembro del jurado musical de Gente de primera (TVE) e hizo cameos en Plats bruts (TV3), 7 vidas (Telecinco) o Los Lunnis (TVE). Después de trabajar en No disparen al pianista (La 2), se convirtió en miembro del equipo de Colga2 de Manu y La semana más larga (Canal Sur 2) con Manu Sánchez y además ha sido concursante en ¡Más Que Baile! (Telecinco). Por último ha escrito artículos de humor en El Jueves, SIE7E y lo sigue haciendo para Justo Molinero.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Realidad de los sueños. Parte II
Lo primero en visitar fue una gran plaza, llena de pantallas gigantes y tiendas que sin hablar te llamaban a su entrada, la famosa e increible Times Square. Al cielo lo acompañaba la luna, con lo que fue más increible aún aquello. Miles de luces a nuestro alrededor con una escalera roja espectacular dónde no dudamos ni un momentos en fotografiarnos.
El primer día cotidiano en contacto con la sociedad newyorkina fue en el metro. Debíamos ir hasta Midtown a hacer un examen de nivel. Sin saber muy bien dónde ivamos, aunque teníamos los bolsillos llenos de mapas, bajamos por la boca del famoso subway de Pen Station de la 34 st. y nos montamos en uno de esos vagones de película repleto de personas con cafés calentitos en vasos de plástico y mp3s de esa famosa marca que tiene por icono una manzana mordida. Fue al cerrar las puertas, la primera de las muchas veces que oiríamos el famoso "stand clear of the closing doors, please!" que se convertiría en una de las canciones de la banda sonora de nuestro viaje.
En la nota que saqué de internet indicaba que el trayecto duraría unos diez minutos pero a los cinco no esperé más y pregunté a una chica si ívamos en el tren correcto. Después de que la chica al fin entendendió lo que le estaba queriéndo explicar, cosa de los nervios por hablar bien, nos dijo que bajáramos del vagón porque ívamos en el tren de sentido contrario a Midtown, muy amable y perdiendo su tiempo, porque ella sí iva en sentido correcto, nos acompañó hasta dónde coger el nuestro. Una vez llegamos a la oficina nos identificamos y pasamos a una sala repleta de españoles sobre todo, pero también de personas de otras nacionalidades del mundo que se sentían igual de pequeñitas que nosotros en esa metrópoli del glamour y las compras.
Intermediate fue el resultado de nuestro test y contentas salimos de allí las tres juntas, camino del Empire State Building para verificar nuestro grupo. Nerviosismo era nuestro estado: ívamos a subir por primera vez al gran edificio emblema por excelencia de esa que se había convertido ya en el segundo día de nuestra estancia, en nuestra ciudad.
Fue una experiencia inolvidable. No podremos borrar de nuestra memoria aquel botones latino que nos sacaba una sonrisa todas las mañanas al entrar, imitando voces famosas al estilo más "pijo" y al que siempre recurría para que me ayudase a entrar, ya que todas las mañanas me sucedía algo con el código de barras de mi tarjeta.
Los chicos con publicidad para subir al mirador del edificio no paraban de intentar vendernos las entradas, por supuesto teníamos cara de "no me creo estar aquí" pero supimos esquivarlos y poder entrar por fin, después de darle la vuelta a la calle unas tres veces ( tiene varias puertas, parecen millones..)
Nuestra escuela blanca y azul, de moquetas en el suelo, era acogedora y tenía decenas de clases con cristales que daban a muchos pasillos que al único sitio dónde te llevaban era a dar vueltas.
Estabámos en clases diferentes pero que comenzaban y finalizaban a la misma hora. La mía particularmente, era pequeña y recogidita, contaba con una gran pizarra, un minúsculo reloj redondo encima, también había una estantería donde sólo cabían seis libros al lado de donde siempre se sentaba nuestro profesor, y en la pared, colgaba un mapa del mundo dónde muchas veces se nos veía con algún compañero señalando de dónde proveníamos. Había tres ventanas que dejaban pasar la asombrosa luz newyorkina y justo enfrente se asomaba majestuosamente apuntando con su aguja al cielo y sus gárgolas obervando la ciudad a su alrededor, el elegante Chrysler.
El primer día cotidiano en contacto con la sociedad newyorkina fue en el metro. Debíamos ir hasta Midtown a hacer un examen de nivel. Sin saber muy bien dónde ivamos, aunque teníamos los bolsillos llenos de mapas, bajamos por la boca del famoso subway de Pen Station de la 34 st. y nos montamos en uno de esos vagones de película repleto de personas con cafés calentitos en vasos de plástico y mp3s de esa famosa marca que tiene por icono una manzana mordida. Fue al cerrar las puertas, la primera de las muchas veces que oiríamos el famoso "stand clear of the closing doors, please!" que se convertiría en una de las canciones de la banda sonora de nuestro viaje.
En la nota que saqué de internet indicaba que el trayecto duraría unos diez minutos pero a los cinco no esperé más y pregunté a una chica si ívamos en el tren correcto. Después de que la chica al fin entendendió lo que le estaba queriéndo explicar, cosa de los nervios por hablar bien, nos dijo que bajáramos del vagón porque ívamos en el tren de sentido contrario a Midtown, muy amable y perdiendo su tiempo, porque ella sí iva en sentido correcto, nos acompañó hasta dónde coger el nuestro. Una vez llegamos a la oficina nos identificamos y pasamos a una sala repleta de españoles sobre todo, pero también de personas de otras nacionalidades del mundo que se sentían igual de pequeñitas que nosotros en esa metrópoli del glamour y las compras.
Intermediate fue el resultado de nuestro test y contentas salimos de allí las tres juntas, camino del Empire State Building para verificar nuestro grupo. Nerviosismo era nuestro estado: ívamos a subir por primera vez al gran edificio emblema por excelencia de esa que se había convertido ya en el segundo día de nuestra estancia, en nuestra ciudad.
Fue una experiencia inolvidable. No podremos borrar de nuestra memoria aquel botones latino que nos sacaba una sonrisa todas las mañanas al entrar, imitando voces famosas al estilo más "pijo" y al que siempre recurría para que me ayudase a entrar, ya que todas las mañanas me sucedía algo con el código de barras de mi tarjeta.
Los chicos con publicidad para subir al mirador del edificio no paraban de intentar vendernos las entradas, por supuesto teníamos cara de "no me creo estar aquí" pero supimos esquivarlos y poder entrar por fin, después de darle la vuelta a la calle unas tres veces ( tiene varias puertas, parecen millones..)
Nuestra escuela blanca y azul, de moquetas en el suelo, era acogedora y tenía decenas de clases con cristales que daban a muchos pasillos que al único sitio dónde te llevaban era a dar vueltas.
Estabámos en clases diferentes pero que comenzaban y finalizaban a la misma hora. La mía particularmente, era pequeña y recogidita, contaba con una gran pizarra, un minúsculo reloj redondo encima, también había una estantería donde sólo cabían seis libros al lado de donde siempre se sentaba nuestro profesor, y en la pared, colgaba un mapa del mundo dónde muchas veces se nos veía con algún compañero señalando de dónde proveníamos. Había tres ventanas que dejaban pasar la asombrosa luz newyorkina y justo enfrente se asomaba majestuosamente apuntando con su aguja al cielo y sus gárgolas obervando la ciudad a su alrededor, el elegante Chrysler.
En torno a Mayo
Se acerca un año de cambios. Cambios que acontecerán nada más comience el primer mes, enero.
Una etapa de movimientos, de comparecencias, mitines, promesas, lealtad, de ser ganador o perdedor, de hipocresía, de búsqueda de un sillón y de mal estar.
Todo esto nos llevará a tres acontecimientos que rodearán a un día del mes de mayo: campaña, reflexión y el día E.
Ahora es tiempo de empezar a preguntarse hasta dónde hemos llegado y hasta qué fin queremos llegar, y por supuesto con quiénes liderándonos.
La sociedad necesita una persona con fuerza, ya que la situación actual no es el mejor partido al que salir a jugar.
Carisma y decisión, firme y con cabeza, que le caracterice la honradez, que sepa hacia dónde vamos y proyecte siendo un visionario. Pocas personas son las que se ajustan a esta descripción.
La ideología yo la tengo clara: apuesto por la izquierda LIBRE, la social y comprometida, la de los principios y estatutos cumplidos, la de primarias, la de la apuesta por el mejor..
Abogo por personas buenas y trabajadoras, que se dejan la piel luchando por su ciudad y sus ciudadanos, que es crítica consigo misma y no busca la publicidad a costa de todo, ni tampoco el reconocimiento de los demás a todas horas porque es segura de sí. Quiero una persona que se equivoque y lo reconozca, que cuente con el mejor equipo de personas cualificadas y formadas a cualquier nivel, siempre defendiendo lo que les une: un proyecto en el que creer.
Hace un par de días asistí a un foro sobre lo que me gustaría para mi pueblo de cara a una fecha: 22 de mayo. Pues bien, para mi ciudad quiero, entre otras, una sociedad más justa e igualitaria, dónde quepamos todos. Más educación y respeto para con los demás y sobre todo, deseo una conciencia social más profunda para los jóvenes, para que al fin nos demos cuenta que somos el futuro y responsables de él.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Realidad de los sueños. Parte I
Hoy me gustaría compartir una parte de una historia personal, un episodio muy especial.
Sólo expondré una parte,puesto que mi relato es largo. Cada semana hasta la finalización de dicha historia, os dejaré un poquito más de mi hazaña.Espero que os guste.
Hará dentro de 6 días un año desde que comencé una aventura que me cambió radicalmente mi forma de pensar, de ver las cosas y también, de valorar otras.
El 19 de octubre de 2009 emprendí un viaje, una aventura hacia la ciudad de las ciudades, hacia la gran manzana, la ciudad del Empire State, de los pancakes y Central Park: Nueva York.
Y me refiero a este como aventura, pues me planté en la T4 de Madrid sola con dos maletas, una guía, mi abrigo y un periódico; esperando mil historias que vivir.
Después de que una muy amiga mía partiera hacia California una semana antes, ya comencé a sentir los nervios de que, a poco me tocaba a mi cambiar euros por dólares y despedirme.
Fue en este periplo donde pude conocerme más a mi misma y a dos personas maravillosas con las que casualmente coincidí en esta gran experiencia: una jerezana muy simpática, que se convertiría al llegar a la New Yorker en mi compañera de habitación y una galleguiña con mucha marcha.
Tardó nuestro avión 8 horas en llegar al destino: el JFK, en ellas, compartí mi vuelo con una chica muy simpática, que muy amablemente me enseñó cómo llegar a sitios que siempre había soñado visitar o dónde comer bien, sin necesidad de probar hamburguesas (aunque reconozco que las comí, y más de una, de diferentes restaurantes. Es América).
El aterrizaje fue INCREIBLE, a pesar de las nubes y del día gris, me acerqué a la ventanilla y observe una estampa que se me quedó grabada en la retina, jamás se me olvidará esa fotografía de Manhattan mientras el avión descendía, aún me emociona el recordarlo.
A mi llegada al aeropuerto, me sentí extraña, recorrí un pasillo con la jerezana, estábamos pasmadas, observando todo( y eso que era un aeropuerto como cualquier otro).
Mi primer contacto en "inglés" fue con un agente del "police department", latino, que conocía perfectamente el origen del vuelo que acababa de aterrizar, por lo que me habló en español. Yo estaba tan nerviosa que comencé a manejarme con el inglés hasta que el buen hombre me dijo que me tranquilizara, que me estaba hablando en mi idioma. ( Después de haber escuchado diferentes historias de las llegadas de turistas al JFK nada agradables con encontronazos con policías que parecen armarios y demás infortunios, pasé un momento de agobio y bloqueo y así me ocurrió. Nada de lo que cuentan es cierto, al menos en mi caso, los newyorkinos siempre están atentos y son gentiles a la hora de ayudarte).
Mi primer contacto en "inglés" fue con un agente del "police department", latino, que conocía perfectamente el origen del vuelo que acababa de aterrizar, por lo que me habló en español. Yo estaba tan nerviosa que comencé a manejarme con el inglés hasta que el buen hombre me dijo que me tranquilizara, que me estaba hablando en mi idioma. ( Después de haber escuchado diferentes historias de las llegadas de turistas al JFK nada agradables con encontronazos con policías que parecen armarios y demás infortunios, pasé un momento de agobio y bloqueo y así me ocurrió. Nada de lo que cuentan es cierto, al menos en mi caso, los newyorkinos siempre están atentos y son gentiles a la hora de ayudarte).
Salimos del JFK, estaba nublado y comenzaba a llover, cientos de taxis amarillos llegaban y se ivan sin parar de aquella avenida, tomamos el primero de una fila que estaba en frente de la acera de la salida del aeropuerto, y le dije al taxista que por favor, nos llevase a la residencia New Yorker de la 8º Ave. con la calle 34st.
Comenzamos nuestro trayecto en aquel taxi tan común en NY, pero tan especial para nosotras, y cuando nos adentramos en la ciudad, el autocar amarillo empezó a tomar calles que llevaban hasta la que iva a ser durante tres semanas nuestra casa.
Comenzando a descubrir la ciudad, el primer edificio que vimos fue el Chrysler, espectacular. Su aguja de acero acariciaba el cielo que parece más alto aún desde allí, pues los interminables rascacielos a veces, dan la sensación de impedir contemplar las estrellas. Estaba encendido, pues eran las 6 de la tarde, hora en la que comienza a anochecer.
Cuando el conductor del taxi estacionó el vehículo, tras la ventana mojada por la lluvia, pude observar la entrada de un hotel con muy buena "pinta", en la que esperaba un señor gordito y bajito uniformado, que nada más nos vio salir del coche, comenzó a sonreir y a preguntarnos si necesitabamos ayuda. Fue él quién nos recibió a nuestra llegada, y después de tantas horas de viaje le agradecimos su simpatía y educación.
Subimos hasta la habitación de la jefa de seccion de estudiantes que nos hizo una foto para nuestra tarjeta personal de la New Yorker y comenzó a explicarnos en el inglés más americano, el uso, las normas y las actividades de la residencia.
Nos proporcionó nuestra llave y subimos a la planta 16. El pasillo enmoquetado de paredes verde claro estaba lleno de puertas del mismo color, adornadas con una pequeña placa con números. Nos detuvimos delante de la 1637.
Abrimos la puerta y al entrar, sorprendidas, contemplamos que justo en frente del gran Empire había una ventana, la de nuestra habitación.
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